Lo afortunada que soy, aunque la suerte no exista

Miro todo lo que he crecido estos meses de trabajo en la Escuela de Empoderamiento de Sopela y me brota un sentimiento de agradecimiento brutal hacia todas las mujeres que me han acompañado.

La felicidad es un golpe por la espalda.


GRACIAS señoras.
Esto no ha hecho más que empezar…

 

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