Orca Maris. Día 2.

La manada de orcas entra en el agua. Está fría.

Poco a poco avanza hacia las boyas. Brazada, brazada, aire. Brazada, brazada, aire. Brazada… una tras otra. Respirando. Tomando consciencia del cuerpo, del ritmo propio, de las otras.

Avanzar a solas sabiéndote acompañada.

Y de repente la confianza.

Confianza en mi cuerpo, en mi fuerza, en mis brazadas.

Confianza en las otras. Saber que cada una atiende sus propios límites me da libertad para atender los míos. Saber que la manada es un espacio seguro donde no voy a ser juzgada, sea la primera o la última, me da la fuerza necesaria para parar cuando estoy cansada o empujar con fuerza cada patada. Confianza para ser yo.

Nado en esta nueva confianza.

Encuentro descanso, placer.

Me siento afortunada.

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