Chiringitos feministas, esiten

-Hola somos La Quinta Ola y hemos trabajado en chiringuitos feministas

-¡Hola Quinta Ola!

 

5ola

Llevamos 6 años trabajando como La Quinta Ola (es el amor). Para nosotras, Silvia y May, es sobretodo un espacio seguro dónde cuestionarnos, investigar y compartir nuestras necesidades y deseos con otras. Avanzamos lentas porque no llevamos GPS y no seguimos las reglas marcadas, intentamos abrir nuevas vías y eso requiere tiempo y paciencia. Mucha paciencia.

Últimamente hemos frenado en seco sin saber muy bien qué estaba pasando. Tenemos ganas de hacer cosas, tenemos ideas y necesidades que poner en marcha, pero no arrancamos. Nos ha llevado meses darnos cuenta de lo que realmente nos estaba pasando. Hemos estado en shock. Paralizadas, estupefactas, sorprendidas por nosotras mismas y nuestras circunstancias. En esta parada técnica nos hemos dado cuenta de cosas.

En estos años de trabajo La Quinta Ola (es el amor) ha comprobado la existencia de chiringuitos feministas; es más, podemos asegurar haber trabajado para algunos de ellos, lucrándonos y permitiendo que otras también se lucren a costa de nuestra ilusión, nuestra experiencia y nuestro desaliento, SIN QUE SIRVAN PARA NADA más que para cubrir expediente ante las élites poderosas y que gente mediocre brille.

Así lo queremos confesar (aunque nos sintamos un poco Abascalas al decirlo) y así lo contamos para que conste en acta y se entienda porqué en el último año La Quinta Ola(es el amor) ha andado un poco descarriada por los cerros de Sopuerta.

En 2018-2019 nos han contratado en varias ocasiones para realizar talleres, jornadas, desarrollar estudios, afinar acciones… Nosotras, tope de empoderadas, hemos cobrado bien por ello y hemos hecho después un trabajo brillante por el que nos han pagado (a 30 o a 90 días) y nadie nos ha tosido, es más nos han felicitado (y ya sabemos la dopamina que libera una palmadita en la espalda siempre, amigas).

En estos curros hemos involucrado a otras, jugando sin querer con vuestras ilusiones, necesidades, vuestro compromiso con los cambios y con la filosofía feminista; hemos puesto nuestras caras bonitas y nuestros cuerpos serranos delante de decenas (¿centenas?) de personas que han confiado en nosotras y después… nos han pasado por encima organismos inútiles que viven de perpetrar este tipo de abusos.
Nos hemos regalado. Hemos sentido cómo nuestro trabajo, conclusiones, ideas nuevas y propuestas para seguir avanzando eran ninguneadas, olvidadas, invisibilizadas, vaciadas de contenido… Un paso más en esta carrera del hacer por hacer, cubrir el expediente, que parezca que todo cambia para que NADA cambie.

Entonamos el mea culpa, acogemos esta sensación agria que nos recorre el cuerpo y decidimos no volver a hacerlo nunca más. Por eso, en lo sucesivo, nos comprometemos a:
1) llevar gafas antideslumbramiento a las reuniones de nuevo negocio, siempre, a partir de ahora mismo;
2) cada vez que alguien diga que quiere “poner la vida en el centro” preguntar “¿la vida de quién?”, para asegurarnos de que no sólo va a poner SU PROPIA VIDA en tol medio, sino que va a contar con las de las otras;
3) no volver a trabajar con personas que sólo buscan su propio beneficio, aunque lo maquillen a lo Euphoria;
4) colaborar exclusivamente con personas que se cuiden, cuiden y NOS cuiden;
5) elaborar un contrato de cuidados en las relaciones laborables, y negociar con la otra parte cómo vamos a organizarnos para cuidar condiciones, comunicación, RESULTADOS.

Sabemos que esto nos puede volver más lentas todavía PERO nos comprometemos a darnos el tiempo necesario para QUE EL CAMBIO SEA REAL y no se quede, una vez más, en un PDF en bonitas palabras de un informe que llene cajones que nunca se abrirán…

Por nosotras y por todas nuestras compañeras, nos comprometemos a no entrar más en este juego que nos impide avanzar en la dirección que queremos.