¿quienes somos?

Somos May Serrano y Silvia Allende, dos profesionales de la formación, la comunicación y el empoderamiento de las mujeres. Nos conocimos en una agencia de publicidad, recién estrenadito el siglo XXI, y empezamos a trabajar juntas en la colectiva Mujeres Imperfectas en el año 2009.

Desde nuestros orígenes, nuestra actividad se ha centrado en la igualdad y en eliminar la violencia contra las mujeres. Así hemos participado en el Congreso Internacional sobre en Empoderamiento de las Mujeres, que tuvo lugar en la Universidad de Deusto en el año 2012.

May ha creado la performance Women in Black (con reconocimiento internacional), y ¡Sí, me quiero! las bodas con una misma. Silvia trabaja desmontando el ideal de maternidad hegemónico y ha creado el Café para Madres. Juntas han puesto en marcha también el Café para Autónomas y el Café para Gordas, espacios seguros libres de etiquetas, donde cada vez más mujeres se juntan para ser, para equivocarse, para atreverse y para ir tomando las riendas.

Desde 2014 impartimos talleres en diferentes Escuelas de Empoderamiento. Empezamos levantando ‘Lilagune’, la escuela de Sopela, de la que fuimos impulsoras. Después hemos trabajado como formadoras en  Getxo, Ondarroa, Sestao, Erandio, Gordexola y Uribe Kosta. También trabajamos para asociaciones, cooperativas e instituciones avanzadas y críticas que desean favorecer cambios reales en nuestras sociedades.

Actualmente estamos entregadas a la difícil tarea de reconocer nuestros deseos y nuestras necesidades, sin satisfacer las expectativas de nadie. Siempre que es posible, nos damos lo que necesitamos, lo que queremos y lo que deseamos. Para ello creamos espacios seguros, libres de etiquetas y libres de juicios, donde juntas cogemos fuerza, crecemos, ocupamos el espacio que nos corresponde e invitamos a otras personas a que nos acompañen en este proceso.

Sobre su trabajo y el método que usan, decimos: “Todo nuestro trabajo se basa en la Metodología que creamos con Mujeres Imperfectas y con las que llevamos trabajando/investigando 10 años (o así), la Exigencia Cero. Nuestros talleres son espacios seguros y libres de juicios donde nos encontramos con nosotras mismas; lugares donde exploramos lo que somos, tratamos de reconocer lo que nos sucede, nuestras las emociones y lo que queremos (nuestros deseos y necesidades). Juntas cogemos fuerza para llevarlo a cabo, para contarlo o contagiarlo al mundo.

Una vez se consigue que esa fuerza individual salga hacia lo exterior se trabaja en las estrategias de fortalecimiento personal, para apoyar la realización de los cambios necesarios. Todo desde el autocuidado, el amor y el mimo hacia una misma”.

¿Pero qué es la  Exigencia Cero?

No es un proceso. Es más bien un des-proceso, incluso una des- metodología, en el sentido en que trata de desmontar el ideal de ser mujer o de ser persona, ese férreo sistema impuesto por la sociedad y dirigido por una misma.

Porque las responsables de este terrorífico plan de exigencias somos nosotras mismas. La sociedad, los medios de comunicación de masas, todos los referentes literarios, artísticos, culturales… dictan lo que se debe hacer para ser feliz, perfecta, cómo debe ser esa perfección a la que debemos parecernos con toda nuestras fuerzas; pero después las mujeres asumimos, nos conformamos, aceptamos y reproducimos. Desde pequeñas a las mujeres nos enseñan esta especie de zapatito mágico, es decir, “haz todo lo que yo te digo, acéptalo, asúmelo, confórmate… que todo, todo llegará”

Si quieres saber más de La Exigencia Cero escríbenos a laquintaolaeselamor@gmail.com

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